La teoría de conjuntos difusos fue concebida teóricamente a mediados de la década de los años 1960 por el profesor Lotfi A. Zadeh, que a la sazón trabajaba en la Universidad de Berkeley, California. La primera publicación aparecida sobre este tema data precisamente de 1965, en la revista “Information and Control”. La motivación principal que indujo al Prof. Zadeh a proponer esta teoría fue la necesidad de contar con una herramienta capaz de tratar analíticamente cierto tipo de incertidumbre que, por sus características, no puede manejarse correctamente en el marco de la teoría de probabilidades. A esta categoría pertenecen por ejemplo todas aquellas situaciones en las que los distintos parámetros se describen utilizando expresiones lingüísticas. En estos casos, todo el arsenal de técnicas matemáticas tradicionales poco puede hacer para razonar en base a estas expresiones, cosa que contrasta fuertemente con la facilidad con que los seres humanos las utilizan para evaluaciones y toma de decisiones complejas, en ambientes a menudo hostiles. En resumen, la teoría de conjuntos difusos, tal como fue concebida y posteriormente desarrollada, pretende ser el entorno adecuado para realizar razonamientos exitosos en condiciones de incertidumbre parecidas a las que afrontan los seres humanos.

