Los algoritmos evolutivos basan su funcionamiento en un mecanismo análogo a los procesos evolutivos naturales, con el objetivo de resolver problemas de búsqueda y optimización. En el caso de los algoritmos genéticos, durante el proceso se mantiene una población de soluciones que evolucionan de acuerdo a operaciones de selección, apareamiento, reemplazo y mutación, siguiendo la idea de la supervivencia de los individuos más aptos. El grado de adaptación de un individuo se evalúa de acuerdo al problema a resolver, mediante una función de adaptabilidad. Los algoritmos genéticos son una robusta herramienta de optimización que pueden ser utilizados para resolver un amplio abanico de problemas de manera eficiente y precisa. Son tres operadores básicos los que dirigen la búsqueda en los algoritmos genéticos. La función de selección predispone la búsqueda hacia soluciones prometedoras. La calidad de cada individuo viene dada por la función de adaptabilidad, que es específica al problema a ser resuelto. Las funciones de apareamiento y mutación introducen variación al combinar el conjunto actual de soluciones prometedoras.



