A pesar de que el surgimiento de la Web ha supuesto un cambio radical en cuanto a la facilidad de acceso y difusión de la información electrónica, el gigantesco número de hiperdocumentos y su crecimiento exponencial, sumados a su falta de estructuración lógica, está dando lugar a graves problemas en la recuperación de información en la Web. Los actuales buscadores, basados en indización humana en el caso de los índices de búsqueda, e indización automática en el caso de los motores de búsqueda, son incapaces de ofrecer tasas de exhaustividad y precisión realmente aceptables en sus resultados. El problema de la precisión en la recuperación de información puede ser visto como consecuencia de la falta de significado o semántica que para las computadoras tienen los documentos Web. Como cualquier usuario de Internet habrá advertido por su propia experiencia personal diaria, la Web actual está construida con una cantidad ingente de recursos poco estructurados y pobremente definidos. El precio que se paga por ello es la emergencia de una cantidad desproporcionada de información irrelevante. Una de las causas formales infraestructurales que explican esta situación es que la Web actual se basa en el lenguaje de marcado de hipertexto. La insatisfacción creciente con respecto a este lenguaje de programación de usuario, que permite codificar de manera hipertextual textos, imágenes, sonidos y multimedia, podría sintetizarse en la opinión generalizada entre los especialistas de que dicho lenguaje es, simplemente, un lenguaje estructural de maquetación.