En la filosofía, la persona es la expresión de la esencia misma del ser humano, la cual no sólo se circunscribe a la ontología y a la lógica, sino que abarca también la ética, la axiología y la filosofía social. Al mismo tiempo proporciona la idea del ser humano en sus relaciones consigo mismo, con el otro y con el mundo. Así, pues, la filosofía define la persona como un ente racional, dotado de palabra, lenguaje, discurso, arraigado en la moral y en las relaciones de animal político que produce mercancías y que interactúa a diferentes niveles con el mundo y con los demás en un espacio atravesado por las normas. Boecio sintetiza la definición que se tenía en la antigüedad filosófica: “sustancia indivisa de naturaleza racional”, gobernada por la teología. En la modernidad, el término persona indica al sujeto moral puesto en el mundo, inquietándose por él en las experiencias cotidianas o “en la existencia que se ha encontrado en sí misma, por la libertad”.